Inicio · Trabajos verticales en Carabanchel
Bajamos por cuerda a los bloques de ladrillo cara vista de Carabanchel: fisura bajo el forjado, juntas descarnadas, petos de cubierta y plaqueta suelta. Sin cerrar la calle ni rodear el bloque de tubo un mes.
El distrito se levantó de golpe entre los cincuenta y los setenta y deja un parque muy homogéneo: bloque abierto de cuatro a ocho alturas, ladrillo cara vista y estructura de hormigón, en hileras con espacio libre entre bloques en vez de manzana cerrada. Colonias de vivienda social como Caño Roto o Tercio y Terol, y la promoción privada que rellenó después el eje de General Ricardos y Oporto.
Casi ninguno tiene cámara ni aislamiento: medio pie de fábrica vista, tabicón por dentro y poco más. Aguanta bien el sol, pero todo el castigo se lo llevan la junta de mortero y el canto del forjado. A diferencia de los distritos de revoco pintado, aquí rara vez hay que picar un paño entero: se reconstruyen juntas y cantos. En Carabanchel Alto y en el Ensanche mandan las promociones de los dos mil con monocapa: nada de armadura oxidada, sino fisuras en diagonal desde la esquina de las ventanas y juntas de despiece con el sellador vencido.
Trabajamos en los siete barrios —Comillas, Opañel, San Isidro, Vista Alegre, Puerta Bonita, Buenavista y Abrantes— y a diario por Marqués de Vadillo, Vía Lusitana y Eugenia de Montijo.
Síntoma: una grieta que cruza la fachada de lado a lado a la altura del techo de cada planta, repetida en varias, peor al sur y en las esquinas. Causa: dos a la vez. El cara vista se dilata con el calor y en estos bloques no se dejó junta horizontal donde apoya el forjado, así que la fábrica empuja contra el hormigón; y el hierro del frente de forjado tiene un recubrimiento mínimo, se carbonata, se oxida, aumenta de volumen y termina de abrirla. Solución: abrir, ver si hay armadura y cómo está, sanear el hormigón, cepillar y pasivar el hierro, reconstruir con mortero de reparación y rematar con fondo de junta y sellador elástico, nunca con mortero rígido: esa junta tiene que poder moverse o vuelve a partirse en dos veranos. Cuándo urge: con hierro visto o ladrillos que se mueven al empujarlos, esa semana; debajo suele haber acera o zona de juegos. El error habitual: pasar silicona sin abrir; el óxido sigue creciendo dentro y solo se consigue dejar de verlo. Es reparación de grietas en fachada, no un sellado cosmético.
Síntoma: la llaga está hundida respecto a la cara del ladrillo, se desmenuza al rascar con una llave, salen eflorescencias blancas y dentro aparece humedad tras días de lluvia con viento. Causa: en un muro de medio pie sin cámara la única barrera es el mortero de la junta, y sesenta años de hielo y lluvia se lo comen. Solución: rascar la llaga un centímetro, rejuntar con mortero de reparación e hidrofugar con producto incoloro, que repele el agua sin cerrar el poro; se hace por paños, sin tocar toda la fachada. El error habitual: pintar el cara vista para taparlo: la pintura cierra el poro, el agua que ya está dentro no sale y a los tres años se despega a placas.
Síntoma: mancha en el techo del último piso, casi siempre pegada a la fachada, y arriba un peto sin albardilla o con la tela asfáltica despegada del murete. Causa: la impermeabilización se subió poco por el peto; el agua entra por la coronación, baja por dentro de la fábrica y sale dos metros más abajo, ya en la vivienda. Solución: sanear la coronación, reponer albardilla con goterón y rematar la lámina con banda de refuerzo o membrana líquida por encima del punto de entrada: impermeabilización de petos y cubierta. El error habitual: repasar la mancha por dentro; vuelve el otoño siguiente. Y ojo: si sale en las esquinas del cuarto, en invierno, con moho negro y sin lluvia, es condensación, no filtración, y no se arregla desde fuera.
Muchos bloques se forraron con plaqueta o gres pegado sobre la fábrica. El cemento cola pierde adherencia y aparece el paño que suena a hueco, con alguna pieza ya caída. Se percute todo, se retira lo hueco —siempre más de lo que se ve—, se sanea el soporte y se reconstruye: saneado de fachada. Si aparece fibrocemento paramos: corresponde a una empresa inscrita en el RERA.


Bajo el forjado, esquinas de hueco y pilares.
Percusión del paño y retirada de plaqueta hueca.
Dilatación, llagas de cara vista y encuentros de ventana.
En monocapa y revoco; sobre cara vista, hidrofugante.
Petos, albardillas, canalones y cubierta.
Púas y red, con retirada de nidos y guano.
La paloma aquí anida en terrazas y tendederos cerrados a medias, en las cajas de persiana y en los huecos de instalaciones. El guano ataca el mortero de la junta y atasca el canalón, así que humedad y paloma suelen ser el mismo parte: se retira con protección respiratoria y se cierra el hueco, porque si solo se limpia vuelven. En cubierta sin protección perimetral ponemos líneas de vida.
Aquí el problema del andamio no es la calle, es la superficie: un bloque abierto tiene cuatro caras y treinta o cuarenta metros de largo, y andamiarlo entero para reparar la fisura de dos plantas multiplica el presupuesto por el montaje, no por el trabajo.
Antes de dar precio subimos a cubierta y percutimos la fachada para saber cuánto material está suelto de verdad. El presupuesto va por escrito, con los metros de junta o de paño y lo que queda fuera; si al abrir aparece más daño, se avisa antes de seguir.
Es lo esperable: el informe es obligatorio en Madrid a partir de los treinta años de antigüedad y todo el bloque de los cincuenta a los setenta lo supera. Lo señalado suele ser esto —fisura bajo el forjado, juntas perdidas, peto sin impermeabilizar, riesgo de desprendimiento— y se ataca por fases, sin reforma integral.
Al no ocupar la acera no hay licencia ni tasa de ocupación de vía pública. La obra en sí es otra cosa: según su alcance puede requerir comunicación previa o licencia urbanística; lo comprobamos antes.
Sí, y en bloque abierto es lo habitual: el sur y el oeste reciben sol y lluvia de cara y pierden la junta antes que el norte, así que ir por orientaciones reparte la derrama. Si vais a poner aislamiento por fuera, la fisura con armadura oxidada se resuelve antes: lo que se pone encima dura lo que dure el soporte.
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