Inicio · Reparación de grietas en fachada
Una grieta que crece, que reaparece cada año después de pintarla, o que deja pasar agua cuando llueve de cara. Antes de taparla hay que saber por qué está ahí: no todas se reparan igual, y la que vuelve suele ser la que se selló sin mirar.
El dibujo y el sitio donde sale dicen casi todo. Las seis que más vemos:
Retracción del revoco o del mortero. Muy finas, ramificadas, solo en el acabado. Son las menos graves: malla y revestimiento elástico.
Aparece en varias plantas a la misma cota: el ladrillo dilatando contra el canto del forjado. No es grave, pero por ahí entra agua.
Tensión concentrada en el hueco o asiento del terreno. Es la que hay que medir antes de tocar: sellarla sin más no arregla nada.
Dilatación térmica donde falta junta. No se rellena en duro: se convierte en junta y se deja que se mueva.
Armadura oxidada en canto de forjado, balcón o cornisa. El hierro hincha y revienta el hormigón. Sellar encima lo empeora.
Suele venir de arriba: albardilla mal rematada, peto o encuentro de bajante. Si no se corta el agua, la grieta vuelve.
Es la única pregunta que cambia la reparación. Una grieta parada se rellena y se olvida; una viva hay que dejarla que se mueva o rompe otra vez el material nuevo.
Si un labio sale más que el otro, o la grieta ha crecido de forma visible en pocos meses, ahí no entramos a tapar: primero tiene que mirar la estructura un técnico. Preferimos decirlo antes que cobrar un parche que se abre solo.
Si el agua entra por un peto, una albardilla rota o un canalón, eso va antes: impermeabilización de cubiertas y petos y sellado de juntas de fachada.
Casi siempre lo mismo: se tapa lo que se ve y vuelve a abrirse.
Una grieta mal reparada sigue metiendo agua por detrás del revoco y con las heladas despega la zona entera. Entonces ya no es una grieta: es saneado de fachada por riesgo de desprendimiento.
No todo es urgente, pero hay señales que no conviene dejar pasar de estación: que la grieta atraviese el ladrillo y no solo el revoco, que se vea desde dentro de la vivienda, que haya crecido en pocos meses, que un labio quede desplazado respecto al otro, o que esté en una cornisa o un peto sobre la acera y ya suelte cascotes.
En ese último caso, lo primero es balizar la zona de abajo y avisar al administrador: lo que cae de la fachada a la vía pública es responsabilidad de la comunidad.
Reparar una grieta son unas horas de trabajo en dos o tres puntos concretos. Montar un andamio para eso son días de montaje, licencia y tasa por ocupar la calle, y un alquiler que corre se trabaje o no. Por cuerda se empieza el mismo día y al terminar la jornada no queda nada en la fachada. En patios y medianeras suele ser la única forma de bajar.
Por teléfono orientamos con una foto desde la calle o el patio. Para cerrarlo vamos a verlo: hay que saber cuántos metros de grieta hay de verdad, si el revoco está hueco y si hace falta cosido. El presupuesto va por escrito y con las partidas separadas, para poder llevarlo a la junta.
Saneado de fachada y desprendimientos Sellado de juntas Pintura de fachada Impermeabilización de cubiertas y petos Sistemas antipalomas Limpieza de cristales en altura Líneas de vida
Madrid capital y área metropolitana. Estos son los distritos y municipios con página propia.
Cuéntanos cómo es la grieta y desde cuándo, y te damos precio.
91 993 03 47