Inicio · Trabajos verticales en Alcalá de Henares
Rejuntado de cara vista, grietas, revocos del casco, sellados, cubiertas y patios, bajando por cuerda desde la cubierta. Sin ocupar la calle y sin dejar nada montado al acabar el día.
El conjunto histórico, Patrimonio Mundial desde 1998: de la Calle Mayor y sus soportales al entorno de la Universidad, Santiago y Escritorios. Fábricas antiguas revocadas, aleros de madera volados y canalón visto, en calles estrechas y peatonales donde un andamio corta el paso.
La corona de los sesenta y setenta, la que creció con la industria del Corredor del Henares: Puerta de Madrid, El Chorrillo, Juan de Austria, Reyes Católicos, Ciudad del Aire. Bloque abierto de ladrillo cara vista, petos y frentes de forjado a la intemperie. De aquí salen la mayoría de los avisos.
El ensanche reciente, La Garena y Espartales, de los noventa y dos mil: monocapa raspado, con patologías que nadie espera aún en un edificio joven.
Alcalá está en el fondo del valle del Henares: en invierno la niebla se queda, se baja de cero más noches que en el centro de Madrid y la fachada pasa por muchos más ciclos de hielo y deshielo. El ladrillo aguanta; la junta de mortero, no.
Síntomas: arenilla al pie de la fachada tras un temporal, juntas rehundidas donde entra la punta de un destornillador sin esfuerzo, ladrillos descascarillados en láminas y humedad que solo sale en el dormitorio cuando llueve de cara.
Causa: la junta absorbe agua, el agua hiela, aumenta de volumen y revienta el mortero desde dentro. Cuando deja de hacer de barrera, el agua pasa por detrás del ladrillo y llega al muro interior, y el cara vista sigue impecable desde la acera.
Ojo con el mortero duro: si el rejuntado es más rígido que la pieza, la dilatación deja de repartirse por la junta y la absorbe el ladrillo: en dos inviernos rompe la pieza, que es lo caro de reponer.
Cuándo urge: si ya hay humedad dentro de la vivienda o eflorescencias blancas, antes de que entre el invierno. Y no se rejunta con riesgo de helada: el mortero que se congela antes de fraguar no coge resistencia. La ventana buena va de primavera a mediados de otoño.
Aquí el enemigo no es la helada, es la humedad que sube del terreno. El error clásico es «arreglar» un revoco antiguo con mortero de cemento o taparlo con pintura plástica: se cierra el poro, el vapor deja de salir, la sal cristaliza detrás y en pocos meses el revoco se abomba y salta encima del zócalo. Sobre fábrica antigua se repara con mortero de cal y acabado transpirable, al silicato o a la cal.
Y se revisan aleros y canalón visto: un canalón desbordado moja el mismo metro de fachada cada tormenta, y de ahí sale buena parte de los desprendimientos que nos encargan sanear en cornisas y aleros.
Toda obra de fachada en el conjunto histórico pasa por licencia municipal y por el criterio de patrimonio. No perforamos fachada protegida: nos anclamos en cubierta y trabajamos desde arriba.
El monocapa retrae al secar, y donde faltó la malla de refuerzo sale la fisura diagonal que arranca del ángulo superior de la ventana. Casi nunca es estructural, pero deja pasar agua a la cámara.
El otro clásico es el churretón negro bajo el vierteaguas: sin goterón, el agua vuelve por debajo, lava la fachada y marca la vertical del hueco. Se arregla la pieza, no la mancha. El monocapa tampoco admite remiendos sueltos, porque color y granulometría no casan: se abre y sella la fisura y se repone el paño hasta la junta de despiece.
En los patios de luces de los bloques de los setenta la paloma anida en los huecos de ventilación y sobre las bajantes. El excremento es ácido: se come la pintura, ataca el mortero y acaba atascando el sumidero del patio, que es cuando la comunidad se entera. Ponemos redes en patios y púas en cornisas, retiramos nidos de paloma y desinfectamos.
Con la cigüeña blanca es distinto: es especie protegida y su nido no se puede retirar ni molestar por cuenta propia. En Alcalá hay colonia urbana en torres y espadañas, así que si el nido está sobre tu edificio hay que tramitar autorización ante la Comunidad de Madrid y actuar fuera del periodo de cría. Sin ese permiso, no lo tocamos.
Apertura en V, cosido si el ancho lo pide y sellado elástico.
Picado del revoco hueco antes de que caiga a la calle.
Dilatación, encuentros de ventana, petos y cara vista.
Paño completo o medianera, con acabado transpirable.
Petos, cornisas, canalones y encuentros de cubierta.
Ventanas sin acceso desde dentro y muro cortina.
Anclajes en cubierta para el mantenimiento.
Redes, púas, limpieza y desinfección de patios.
La cuerda tampoco vale para todo: si hay que rehacer un paño entero, cambiar carpinterías o aislar por fuera con SATE, el andamio sale mejor y así lo decimos.
Pintar sin reparar antes. Se aprueba la derrama, se pinta, y al segundo invierno vuelven las manchas y las fisuras en el mismo sitio, porque la pintura no tapa una junta abierta ni un vierteaguas sin goterón. Si un presupuesto de pintura no menciona el saneado previo, falta la mitad del trabajo. El otro error es esperar al desprendimiento: un revoco hueco suena distinto al golpearlo meses antes de caerse.
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