Inicio · Sellado de juntas
Humedad en la pared interior al lado de una ventana, o manchas que salen solo cuando llueve con viento. Casi siempre es una junta que ha perdido el sellador.
Cuatro señales que la delatan.
El sellador no falla por casualidad: envejece. En orientación sur y oeste, con sol directo, un cordón de fachada suele aguantar del orden de diez a quince años. La radiación ultravioleta lo endurece, pierde elasticidad y deja de acompañar el movimiento del edificio, que sigue dilatando y contrayendo cada verano y cada invierno. Cuando ya no estira, se despega del borde o se parte por el centro.
La otra mitad son juntas mal ejecutadas desde el principio. La más común: sellar sin fondo de junta. El cordón queda pegado a los dos laterales y al fondo, con adherencia en tres caras, y al no poder deformarse se rasga en la primera temporada. También se ve mucho acrílico o silicona de baño en juntas de dilatación: no tienen recorrido suficiente y, sobre mortero o piedra, la silicona acética ni adhiere.
Las verticales del ladrillo cara vista y las horizontales de forjado.
Jamba, dintel y vierteaguas, incluidos premarcos de aluminio antiguos.
La pieza de coronación y sus juntas, por donde entra agua a la cubierta.
Juntas entre piezas de piedra, mármol o paneles de hormigón.
Taladros de aire acondicionado, extractores y bajantes mal rematados.
Juntas de vidrio y perfilería en oficinas y hoteles.
Sin estos pasos, el sellado dura una temporada.
El último es el error más caro. Las llagas abiertas de la parte baja del ladrillo y los huecos bajo un vierteaguas no son un defecto: son el desagüe de la cámara. Si se sellan «para que no entre agua», la que ya está dentro se queda sin salida y sale al interior.
Lo razonable es sellar antes del otoño, en tiempo seco. Una junta abierta un invierno entero deja de ser un problema de sellado: el agua satura el muro, con las heladas se expande dentro del ladrillo y lo descascarilla, oxida los metales embebidos y acaba levantando el revoco o la plaqueta. Eso ya no se arregla con un cartucho: hay que picar y reponer.
También conviene sellar antes de pintar. La pintura no cierra un movimiento de varios milímetros y el agua seguirá entrando por debajo, así que se pierde el acabado nuevo. Si vas a hacer las dos cosas, encajamos el pintado de fachada por cuerda en la misma intervención.
Un sellado es un trabajo lineal: se recorren metros de junta, no se interviene toda la fachada. Montar andamio para eso son días de montaje, licencia y tasa por ocupar la calle, y un alquiler que corre se trabaje o no. Por cuerda se empieza el mismo día, se paga el trabajo y al acabar la jornada no queda nada montado. En patios de luces, además, suele ser la única forma de llegar.
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