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En Móstoles no hay que adivinar si al edificio le toca: la Gerencia Municipal de Urbanismo aprueba cada año un listado nominal de inmuebles, lo publica en el BOCM con la dirección y el código de parcela, y da de plazo hasta el 31 de diciembre de ese año. Si el portal está en la lista, la fecha ya está puesta.
Somos una empresa de trabajos verticales. No redactamos ni firmamos la ITE ni el IEE, ni certificamos la subsanación: eso corresponde a un arquitecto o arquitecto técnico competente, y así lo exige la norma. Lo que hacemos es ejecutar las reparaciones de fachada, patio y cubierta que el informe obliga a subsanar, bajando por cuerda. Si tu comunidad de Móstoles todavía no tiene técnico, ese es el primer paso; nosotros entramos después, con la lista delante.
Móstoles no aplica la obligación por antigüedad genérica, sino por relaciones anuales aprobadas por el Comité Ejecutivo de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU), al amparo del artículo 7 del Decreto 103/2016 de la Comunidad de Madrid. Cada acuerdo selecciona un año de construcción concreto y enumera, uno a uno, los edificios residenciales de vivienda colectiva de esa promoción.
El último publicado que hemos podido consultar es el del ejercicio 2025: acuerdo del Comité Ejecutivo de la GMU de 23 de octubre de 2024, que aprobó el listado de los edificios construidos en el año 1970 sujetos a Informe de Evaluación de los Edificios para 2025. Son 156 inmuebles con su código de parcela, su plano y su dirección, y el acuerdo dice literalmente que hay que aportar el informe «en el Registro Municipal con anterioridad al 31 de diciembre de 2025», advirtiendo de que incumplir el deber en tiempo y forma «tendrá la consideración de infracción urbanística que podría dar lugar a la correspondiente sanción».
Conviene revisar la lista aunque nadie haya avisado: la exposición pública produce efectos de notificación, así que el plazo corre haya llegado o no una carta al portal.
Los listados de Móstoles se leen como un mapa de la ciudad de los años setenta. En la relación de la cohorte de 1970 aparecen, entre otras, Alfonso XII con una tirada larga de portales del 3 al 39, la avenida Dos de Mayo, el paseo de la Estación, Villaamil, avenida de Portugal y todo el grupo de calles con nombre de río —Río Llobregat, Río Garona, Río Manzanares— además de Baleares, Barcelona, Ávila, Segovia, Sevilla, Zaragoza, Rejilla, Juan de Ocaña, Inmaculada, Arroyomolinos, Parque América o Teniente Ruiz.
Es el Móstoles que se levantó de golpe: en apenas quince años el municipio pasó de pueblo a ciudad de cien mil habitantes, y esas promociones se hicieron rápido y en serie. Por eso los listados van avanzando año a año casi calle por calle: el que ya pasó por 1968 y 1970 seguirá por 1971, 1972 y así sucesivamente.
Lo que más se repite en los edificios mostoleños de esa época.
Muchos bloques de los primeros ensanches llevan mortero monocapa o revoco pintado sobre ladrillo. Con cincuenta años de ciclos de calor y hielo el revoco pierde adherencia y aguanta pegado por poco. Se pica hasta material firme y se repone el paño.
Los cantos de balcón y las cornisas de esa época se hicieron con recubrimientos escasos. El hierro se hincha y revienta el hormigón por debajo. Hay que picar, cepillar, pasivar el acero y reponer con mortero de reparación: sellar por encima solo lo esconde.
La filtración que sale en el techo de la última planta casi nunca entra por donde sale. En estos bloques suele entrar por el peto y el remate de cubierta.
Las promociones en tira tienen juntas verticales cada pocos portales. Cuando el sellado envejece, entra agua directamente a la cámara.
Donde no entra un andamio y por eso se quedan siempre para el final. Por cuerda es la vía normal de bajar.
Las fisuras que arrancan del ángulo de una ventana avisan de movimiento. Antes de taparlas hay que saber si están vivas.
Cada una tiene su página con el cómo y el porqué: saneado de fachada, reparación de grietas, sellado de juntas e impermeabilización de cubiertas y petos.
El informe desfavorable no es una multa: es una lista de deficiencias con un reloj en marcha. El técnico describe qué falla, dónde está y qué medidas de seguridad hacen falta para proteger a ocupantes, vecinos y transeúntes, y ordena las actuaciones por prioridad. Los servicios municipales giran visita y proponen la orden de ejecución correspondiente.
La primera actuación casi nunca es la obra: si hay material a punto de caer sobre la acera o el portal, lo primero es balizar abajo y retirar lo suelto. Eso se resuelve en una jornada y no espera a la junta. El detalle de plazos, multas coercitivas y qué se vota y qué no se vota en junta está en informe desfavorable: qué viene después.
Y una nota que ahorra disgustos: la Ley de Propiedad Horizontal, en su artículo 10.1, dice que las obras necesarias para cumplir el deber de conservación —incluidas las impuestas por la Administración— son obligatorias y no requieren acuerdo previo de la junta. La junta reparte la derrama y fija los plazos de pago, no decide si se hace.
Una lista de IEE casi nunca dice «rehabilitar la fachada entera». Dice tres metros de cornisa aquí, un paño hueco allá, cuatro juntas y el peto de cubierta. Montar andamio para eso son días de montaje, licencia de ocupación de vía pública, tasa y un alquiler que corre aunque no se trabaje.
Por acceso mediante cuerda se empieza el mismo día, se paga el trabajo y no el tiempo de estructura, y al terminar la jornada la fachada queda libre. En las calles estrechas del entorno del casco y en los patios interiores de los bloques en tira suele ser directamente la única forma de llegar.
El acceso por cuerda tiene norma propia: el Real Decreto 2177/2004 exige dos cuerdas independientes —una de trabajo y otra de seguridad—, cada una con su anclaje, y formación específica de quien se descuelga.
Una vez presentado, el Ayuntamiento anota el informe y lo comunica a la Comunidad de Madrid para su inscripción en el registro autonómico. Ese paso es el que abre la puerta a las convocatorias de ayuda: sin IEE registrado no se puede solicitar. Lo explicamos en registro del IEE en Madrid.
Con la lista de deficiencias delante y una foto desde la calle o el patio ya orientamos por teléfono. Para cerrarlo vamos a verlo: hay que saber cuántos metros de cornisa hay de verdad, cuánto paño suena hueco y si hace falta cosido. El presupuesto va por escrito, con las partidas separadas y las unidades explicadas, para que se pueda llevar a la junta y comparar con otro. Las unidades y de qué depende cada una están en precio de la ITE y de las reparaciones.
Esta página la escribe una empresa privada. Lo normativo está aquí:
Cada ayuntamiento lo lleva a su manera. Estas son las diferencias:
Y si lo que buscas es el servicio sin más, aquí está lo que hacemos en el municipio: trabajos verticales en Móstoles.
Mándanos la lista de deficiencias de fachada y te decimos qué cuesta y cuánto tarda.
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