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Pinto es el municipio más pequeño de esta zona y también uno de los que antes se organizó: el Pleno aprobó en marzo de 2017 una ordenanza municipal reguladora de la evaluación de edificios, y desde entonces el Ayuntamiento publica listados anuales de edificios obligados en su propia web. Si tu portal está en uno de ellos, la fecha ya está puesta.
Somos una empresa de trabajos verticales. No redactamos ni firmamos el informe de evaluación del edificio, ni la ITE, ni certificamos la subsanación: eso corresponde a un arquitecto o arquitecto técnico competente. Lo que hacemos es ejecutar las reparaciones de fachada, patio y cubierta que el informe obliga a subsanar, bajando por cuerda y sin montar andamio.
Lo que no hemos podido verificar, y por tanto no afirmamos
No hemos podido leer directamente en el boletín el umbral de antigüedad ni la periodicidad exactos que fija la ordenanza de Pinto. Mientras tanto, el suelo mínimo es el del Decreto 103/2016: IEE obligatorio en edificios residenciales de vivienda colectiva de más de cincuenta años y en cualquier edificio que solicite ayudas públicas, con tres meses para presentarlo tras la inspección y renovación mínima cada diez años. El propio Decreto dice que se aplica «sin perjuicio de los plazos más restrictivos que puedan disponer las ordenanzas municipales», y Pinto tiene ordenanza. Así que lo prudente es confirmarlo en el Ayuntamiento y comprobar si el edificio figura en el listado del ejercicio. No vamos a poner aquí un plazo que no hemos leído.
Pinto tiene una escala distinta a la de sus vecinos del sur: no hay polígonos de decenas de miles de viviendas ni torres de doce plantas en serie. Lo que hay es un casco antiguo denso —con los barrios de El Egido, La Calera, La Estación, La Rábida y Las Mercedes—, ensanches de bloque medio de los años setenta y ochenta alrededor de ese núcleo, y desarrollos recientes como Parque Europa y La Tenería, todavía muy jóvenes.
Esa mezcla condiciona bastante el trabajo:
Edificación de poca anchura, aceras justas y calles por las que un andamio complica el paso. Aquí la cuerda no es una preferencia: es lo que permite trabajar sin cortar la calle.
En la edificación más antigua el acabado es mortero pintado sobre fábrica. Con los años pierde adherencia por zonas y suena hueco. Se pica lo despegado y se repone el paño.
En el casco hay mucho vuelo de alero. Es el elemento que más riesgo tiene de desprender material sobre la acera y el primero que mira cualquier técnico.
Cantos de forjado y balcones con recubrimiento escaso: el acero se oxida, hincha y salta el hormigón. Picado, cepillado, pasivado y mortero de reparación.
En Parque Europa o La Tenería lo que se agota primero no es el revoco: son las juntas de dilatación y los sellados perimetrales de carpintería.
Común a todos: la mancha del techo de la última planta casi nunca entra por donde sale. Suele venir del peto o del remate.
El cómo de cada partida: saneado de fachada, reparación de grietas, sellado de juntas e impermeabilización de cubiertas y petos.
Desfavorable quiere decir que el técnico ha detectado deficiencias en el estado de conservación y las ha hecho constar, con su descripción, sus causas probables, la prioridad de cada actuación y las medidas de seguridad adoptadas o necesarias para proteger a ocupantes, vecinos y transeúntes. Los servicios municipales comprueban y pueden dictar la orden de ejecución correspondiente.
En un casco como el de Pinto, esa segunda parte es la que de verdad corre: si hay alero o revoco a punto de caer sobre una acera estrecha, lo primero es balizar abajo y retirar lo suelto, y eso se resuelve en una jornada sin esperar a la junta. Los plazos, la orden de ejecución y las multas coercitivas están explicados en informe desfavorable: qué viene después.
Y para la junta: el artículo 10.1 de la Ley de Propiedad Horizontal considera obligatorias, y no sujetas a acuerdo previo, las obras necesarias para cumplir el deber de conservación, incluidas las impuestas por la Administración. Lo que se vota es la derrama y los plazos de pago.
Un andamio en el casco de Pinto significa licencia de ocupación de vía pública, tasa, días de montaje y una acera inutilizada en calles donde no sobra sitio. Y para una lista con cuatro partidas repartidas por la fachada, cuesta más la estructura que la reparación.
Por acceso mediante cuerda se empieza el mismo día, no se ocupa la calle, se paga el trabajo y no el tiempo de alquiler, y al terminar la jornada no queda nada montado.
El acceso por cuerda tiene norma propia: el Real Decreto 2177/2004 exige dos cuerdas independientes —una de trabajo y otra de seguridad—, cada una con su anclaje, y formación específica de quien se descuelga.
Presentado el informe, se anota y se comunica a la Comunidad de Madrid para su inscripción en el registro autonómico de Informes de Evaluación de los Edificios. Ese paso es el que abre las convocatorias de rehabilitación, que suelen exigir el informe registrado antes de solicitar y no en trámite. Lo contamos en registro del IEE en Madrid.
Con la lista de deficiencias delante y una foto desde la calle ya orientamos por teléfono. Para cerrarlo vamos a verlo: hay que medir cuántos metros de alero o cornisa hay de verdad, cuánto paño suena hueco y si alguna grieta pide cosido. El presupuesto va por escrito, con las partidas separadas y las unidades explicadas, para poder llevarlo a la junta y compararlo con otro. Las unidades y de qué depende cada una están en precio de la ITE y de las reparaciones.
Esta página la escribe una empresa privada. Lo normativo está aquí:
Cada ayuntamiento lo lleva a su manera. Estas son las diferencias:
Trabajamos también en el resto del área metropolitana: puedes ver todas las zonas desde la página principal.
Mándanos la lista de deficiencias de fachada y te decimos qué cuesta y cuánto tarda.
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