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Parla tiene un parque partido en dos: los bloques de los setenta de Fuentebella y el casco, que ya rozan o superan el medio siglo, y el Parla Este del boom de los dos mil, joven pero con juntas y sellados que ya piden mantenimiento. La inspección técnica llega antes a unos que a otros, pero la fachada avisa en los dos.
Somos una empresa de trabajos verticales. No redactamos ni firmamos actas de inspección técnica ni el IEE, ni certificamos la subsanación: eso corresponde a un arquitecto o arquitecto técnico competente. Nosotros ejecutamos las reparaciones de fachada, patio y cubierta que el informe obliga a subsanar, bajando por cuerda.
Lo que no hemos podido verificar, y por tanto no afirmamos
No hemos podido leer en fuente oficial el umbral exacto de antigüedad ni la periodicidad que fija la ordenanza de ITE de Parla: la sede electrónica devuelve error en los enlaces directos a esos documentos. Mientras tanto, el marco que rige es el Decreto 103/2016 de la Comunidad de Madrid —IEE obligatorio en residencial colectivo de más de cincuenta años y en cualquier edificio que pida ayudas públicas, tres meses para presentarlo tras la inspección y renovación mínima cada diez años—, teniendo en cuenta que el propio Decreto se aplica «sin perjuicio de los plazos más restrictivos que puedan disponer las ordenanzas municipales». Dado que Parla tiene ordenanza propia, es muy probable que su plazo sea más exigente: confírmalo en Urbanismo antes de encargar nada. No vamos a poner aquí una fecha que no hemos leído.
Es un contraste poco frecuente en la corona sur: en el mismo municipio conviven fachadas que ya están en el umbral de la inspección con otras que aún tardarán, pero que se llenan de filtraciones antes de tiempo porque el sellador tiene su vida útil y nadie la ha revisado. En las promociones jóvenes de Parla Este, la partida que más se repite no es la de picar revoco: es la de rehacer juntas y sellados.
Revoco o plaqueta despegados que aguantan por adherencia. Cuando dan a la acera o al portal son lo primero de la lista: se pica todo lo suelto hasta material firme y se repone.
Con la armadura oxidada el hierro hincha y salta el hormigón. Picado, cepillado, pasivado del acero y mortero de reparación. Pintar por encima solo lo esconde.
El punto débil de las promociones en tira, tanto en los bloques antiguos como en los nuevos. Fondo de junta y sellador elástico, pegado a dos caras y no a tres.
Si siguen las llagas en escalera o arrancan de la esquina de un hueco, hay movimiento detrás. Testigo antes de tapar; cosido si el ancho lo pide.
Por ahí entra casi toda el agua que luego sale en el techo de la última planta. Remate, impermeabilización y goterón.
Donde no entra un andamio y por eso se dejan siempre para el final. Se baja por cuerda desde cubierta.
El cómo de cada una: saneado de fachada, reparación de grietas, sellado de juntas e impermeabilización de cubiertas y petos.
Un informe desfavorable no es una sanción: es una lista de deficiencias con plazo. El técnico describe qué falla, dónde y con qué prioridad, y recoge las medidas de seguridad necesarias para proteger a ocupantes, vecinos y transeúntes. Los servicios municipales comprueban y pueden dictar la correspondiente orden de ejecución.
Lo primero nunca es la obra grande: si hay material a punto de caer, se baliza la zona de abajo y se retira lo suelto. Eso se hace en una jornada. Los plazos, la orden de ejecución, las multas coercitivas y qué se vota y qué no en junta están en informe desfavorable: qué viene después.
Vale la pena recordar el artículo 10.1 de la Ley de Propiedad Horizontal: las obras necesarias para cumplir el deber de conservación, incluidas las impuestas por la Administración, son obligatorias y no requieren acuerdo previo de la junta. La junta reparte la derrama y fija los plazos de pago. Por eso pedimos siempre el presupuesto con las partidas separadas: lo obligatorio por un lado y las mejoras estéticas por otro, para que la junta discuta solo lo segundo.
Las listas de deficiencias son casi siempre actuaciones repartidas: un paño hueco sobre el portal, dos metros de cornisa, unas juntas y el peto de cubierta. Montar andamio para eso son días de montaje, licencia de ocupación de vía pública, tasa y un alquiler que corre aunque no se trabaje.
Por acceso mediante cuerda se empieza el mismo día, se paga el trabajo y no el tiempo de estructura, y el portal sigue funcionando con normalidad. En los patios interiores de los bloques de Fuentebella y en las medianeras suele ser directamente la única forma de llegar.
El acceso por cuerda tiene norma propia: el Real Decreto 2177/2004 exige dos cuerdas independientes —una de trabajo y otra de seguridad—, cada una con su anclaje, y formación específica de quien se descuelga.
Presentado el informe, se anota y se comunica a la Comunidad de Madrid para su inscripción en el registro autonómico. Sin ese paso no se puede optar a las convocatorias de rehabilitación, que exigen el IEE registrado antes de solicitar. Lo explicamos en registro del IEE en Madrid. Y en Parla, además, conviene mirar la ordenanza municipal de fomento de la conservación y rehabilitación: sus ayudas alcanzan a edificios residenciales de más de veinte años, bastante antes de que llegue la inspección.
Con la lista de deficiencias delante y una foto desde la calle o el patio ya orientamos por teléfono. Para cerrarlo vamos a verlo y medimos: metros de cornisa reales, superficie de paño hueco, metros lineales de junta y si alguna grieta pide cosido. El presupuesto va por escrito, con las partidas separadas y las unidades explicadas. Las unidades y de qué depende cada una están en precio de la ITE y de las reparaciones.
Esta página la escribe una empresa privada. Lo normativo está aquí:
Cada ayuntamiento lo lleva a su manera. Estas son las diferencias:
Y si lo que buscas es el servicio sin más, aquí está lo que hacemos en el municipio: trabajos verticales en Parla.
Mándanos la lista de deficiencias de fachada y te decimos qué cuesta y cuánto tarda.
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